S.O.S. POR NUESTRO “.CO”


El espacio virtual colombiano -conocido como “.co”- ni se compra ni se vende. Hay argumentos que ponen de manifiesto la ilegalidad, la inconveniencia y lo dañino que sería para el país su venta por parte de una universidad y no reaccionar ante el despojo de un patrimonio nacional.

Mauro Flórez Calderón* Zoila Ramos Rodríguez** Profesores Facultad de Ingeniería

La historia de los pueblos ha estado asociada a un territorio, el cual ha variado durante siglos. Como territorio se entendía, hace muchas décadas, sólo la parte continental e insular; posteriormente, con el desarrollo de la navegación y del comercio, el concepto se extendió a la plataforma continental y el mar territorial, la zona contigua, la plataforma continental, la zona económica exclusiva, el subsuelo, y a algunos lugares de presencia de los Estados, como las embajadas. Luego se integró el espacio aéreo, el espectro electromagnético, los segmentos de órbita geoestacionaria1 y ahora, también como resultado de las telecomunicaciones y del mundo de la información, surge el territorio virtual, denominado para Colombia “.co”.

La Constitución Política de nuestro país, en el Capítulo 4, Artículo 101, establece sin ambigüedades el territorio Colombiano: “forma parte de Colombia, además del territorio continental, el archipiélago de San Andrés, Providencia, Santa Catalina e isla de Malpelo, además de las islas, islotes, cayos, morros y bancos que le pertenecen. También son parte de Colombia, el subsuelo, el mar territorial, la zona contigua, la plataforma continental, la zona económica exclusiva, el espacio aéreo, el segmento de órbita geoestacionaria, el espectro electromagnético y el espacio donde actúa ...”2.

El Artículo 102 menciona que “el territorio, con los bienes públicos que de él forman parte, pertenecen a la nación”.


Identidad de dominio

En el espacio cibernético se mueve la información, la cultura, los negocios, las pasiones, los delitos, la guerra, la democracia, bajo el apellido, nombre o identidad de dominio, que en el caso de Colombia se denomina “.co”.

Por lo tanto, de acuerdo con los Artículos 101 y 102 de la Constitución, el dominio “.co” pertenece a la nación colombiana por cuanto Colombia actúa en él.

Ninguna manifestación del territorio patrio se puede vender. Esto no implica que no sea necesaria la coordinación de algún ente internacional para la potencialización social de los mismos, como sucede con la explotación del espectro radioeléctrico, cuyo uso internacional hay que armonizarlo con las recomendaciones de la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), organismo de las Naciones Unidas. En el caso de las direcciones o dominios en Internet, la coordinación la puede hacer el Icann (The Internet Corporation for Assigned Names and Numbers), lo cual en ningún momento implica la renuncia al ciberespacio, de igual forma que la coordinación de la UIT no implica la entrega o despojo del espectro radioeléctrico colombiano.


Significado de un dominio

Lo que se conecta realmente a la red son las computadoras que deben ser identificadas a través de un número3 conocido como “la dirección IP”4 , o nombre o dominio. Los nombres de dominio son exclusivos e inequívocos, no existen dos nombres de dominios idénticos. Todos están estructurados de manera jerárquica de derecha a izquierda, de nivel superior a inferior. En el orden superior encontramos los geográficos y los genéricos o globales. Los geográficos se identifican con un país, como “.co” de acuerdo con la norma ISO. 3166-1;2;3 (Organización Internacional de Estándares). Luego se encuentran los de segundo nivel (Second Level Domain) que indican el propósito del dominio: militar (.mil), educativo (.edu), etc. En proceso de aceptación mundial se encuentran identificadores de negocios y venta de bienes, entre otros.

Internet fue creada a partir del proyecto de defensa de los Estados Unidos, Darpanet, iniciado en 1969, cuyos propósitos principales eran la defensa5 , la investigación y el desarrollo de las telecomunicaciones. La tarea de coordinación de la red fue asumida por algunos grupos, entre ellos la National Science Foundation. La encargada de los nombres y direcciones es Icann.


Asunto de dignidad

En el caso específico de Colombia el papel de génesis de Internet fue asumido por BITnet. El ministro de educación de entonces, Manuel Francisco Becerra, en el comunicado del 4 de mayo de 1983, dirigido al director del Icfes, Marco Palacios, con copia al ministro de Comunicaciones, Carlos Lemos Simmons, al rector de la Universidad Nacional, Ricardo Mosquera, y al rector de la Universidad de los Andes, Arturo Infante, autorizó a las universidades de los Andes y Nacional la operación del nodo de BITnet en los siguientes términos: “El nodo central será dirigido y coordinado por el Icfes en los términos de su carta del 14 de abril de 1989. La operación de este nodo central estará a cargo, por períodos de un año, de las Universidades Nacional y de los Andes, empezando la Universidad de los Andes” .

Queda claro que la Universidad de los Andes sólo fue autorizada para la operación por un año. Esta institución nunca entregó la operación a la Universidad Nacional de Colombia, incumpliendo el mandato del gobierno nacional. Desde entonces la Universidad de los Andes ha estado usufructuando el nodo de BITnet y su resultado evolutivo, Internet6 .

Por ignorancia, necesidad y pobreza, la isla Tuvalú7 vendió su dominio, es decir, su nombre “.tv”, por US$50 millones a Idealab8 , una promotora de empresas on-line, para ser utilizado por la industria de televisión. Este hecho nos recuerda el triste episodio de la indemnización de unos cuantos millones de dólares por la provincia de Panamá, integrante del territorio patrio colombiano. Por ejemplo: Francia, Japón o cualquier país con una mínima dignidad no aceptarían ni la más leve insinuación de la venta de “.fr” o “.jp”, y menos por parte de una universidad que supuestamente, antes que todo, debe velar por el interés colectivo de la nación a la que le debe y se debe.

La Universidad de los Andes, autoproclamándose propietaria de “.co”9 , pretende que los colombianos sigamos el triste ejemplo de la perdida y paupérrima isla de Tuvalú, con la diferencia de que los ingresos podrían quedar en las arcas de la universidad, así, vanamente, al abrir una licitación privada internacional, se trate de camuflar este acto de despojo nacional con programas de solidaridad social, como los de “ayudar a los estudiantes más pobres”.

Aceptar la venta del “.co” es equivalente a estar de acuerdo con la venta de nuestros ríos, del espacio aéreo, de nuestras islas, o con la venta del mismo aire que respiramos; es la aceptación del no futuro para nuestra gente.

En defensa del espacio virtual “.co”, debemos actuar todos los colombianos que creemos en nuestra gente y en el futuro de nuestra martirizada y saqueada Colombia.

*/** Ph.D. en telecomunicaciones.

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1 Los colombianos, en la práctica, hemos sido despojados del segmento de arco geoestacionario por la comunidad internacional.

2 Los espacios presenciales y virtuales son caras diferentes y complementarias del territorio patrio.

3 Similar a lo que ocurre con las placas de los automóviles, direcciones de las viviendas, pases para conducir, cédulas de ciudadanía, licencias, numeración telefónica, ect.

4 Un poco, Ip en el espacio virtual es el equivalente a las placas de los carros, o a la identificación de la viviendas en la ciudades y pueblos. El hecho de que se autorice a alguien a asignar placas o direcciones no le transfiere la propiedad de los automóviles o de las viviendas, y menos aún, la autorización no se constituye en entrega del territorio y de la soberanía del lugar donde se hallan dichos carros y viviendas.

5 El mundo se encontraba en plena Guerra Fría.

6 La administración del nodo de la red académica educativa mundial BITnet (Because It’s Time of NETworks) denominado Runcol, fue la carta de presentación más importante de la Universidad de los Andes para lograr el reconocimiento de Icann, como se explícita en el mismo portal de la Universidad.

7 Tuvalú en comunicaciones: 1.000 líneas telefónicas (1997), cero celulares (1994), una Emisora de AM , cero de FM, 800 receptores de televisión, 4.000 receptores de radiodifusión (1997).

8 La empresa dotTV (propiedad de Idealab) ha registrado 450 mil direcciones con el sufijo de la isla Tuvalú (.tv) desde que se consolidó el negocio.

9 Colombia es muy rica en recursos naturales, hasta en su nombre, pues “.co”, se podría comercializar para representar compañías, corporaciones, ejemplo jeans.co ; InternationalTamales.co

 
 

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